
Los grana, celebrando uno de los goles. Foto: Nàstic
El Nàstic de la revolución en la cantera ha abierto el telón de la Liga con una sudada victoria ante el Algeciras y ha iluminado un Nuevo Estadio a oscuras, que a raíz del primer gol, obra de Oscar Sanz, ha visto cómo se apagaban buena parte de las luces del estadio por espacio de más de 15 minutos.
Pero el gol tuvo su momento polémico cuando el árbitro fue a consultar la pantalla del VAR, por si había habido fuera de juego, pero finalmente lo concedió.
Un esforzado Algeciras le ha complicado la vida y en una jugada ensayada ha logrado el empate nada más arrancar la segunda parte. A falta de 11 minutos por la conclusión del encuentro, el debutante Capoum ha aprovechado un mal despeje del portero rival para embocar a puerta de cañón el definitivo 2-1.

Homenaje a Joan Oriol. Foto: DiariTots21
Hasta 14 incorporaciones presenta este renovadísimo Nàstic por la temporada donde volverá a plantarse como candidato al deseado ascenso, que el año pasado volvió a escapársele a la final. Un renovado Algeciras visitaba el Nuevo Estadio después de una anterior campaña muy mediocre. De aperitivo, la afición rendía un homenaje de despedida a Juan Oriol.
Luis César ha renovado por completo al equipo empezando por el portero, Toni Fuidias tomaba el relevo de Dani Rebollo. Y la insólita defensa la formaban César Morgado, Enric Pujol, Sergio Camús y David Juncà. Dos clásicos en medio del campo, Oscar Sanz y Marc Montalvo, y más adelante, Juanda Fuentes, Pau Martínez y Cedric arriba de todo.
El Nàstic arrancaría como si le fuera la vida, con un fútbol agresivo, dominador y con unas bandas que buscaban rápidamente los centros. Pero vendría un imprevisto, la lesión de David Junca, que sería cambiado por david alba. No se resentiría el equipo.

El árbitro, Sergio Escriche, revisando por primera vez la pantalla del VAR. Foto: DiariTots21
Poco después llegaría el premio a la insistencia con el gol deÓscar Sanz, rematando un buen centro de Pau Martínez. El árbitro, el valenciano Sergio Escriche, lo revisaría por dos veces ante el abucheo general y con un apagón de luces inesperada. Subiría el 1-0 en el marcador, sin embargo.
Serían los mejores momentos del Nàstic, un equipo desenfadado, joven, ligero, atrevido, con un Cedric intentando mojar en su primer partido. Terminaría la primera parte con muy buenas sensaciones.
En la reanudación el panorama cambiaría repentinamente: a los dos minutos una jugada ensayada acabaría con un gol de Turrillo, al cabecear un saque de banda desde la derecha del ataque del Algeciras. Jarra de agua fría inesperada ya remar para conservar los tres puntos en casa. Los grana lo intentaron, sin demasiadas ideas, hasta que llegó una falta a 11 minutos del final. Cedric la ha ejecutado, el portero visitante, Iván Moreno, no le ha sabido bloquear en un error clamoroso, dejándolo muerto, y un oportunísimo Kaptoum no ha fallado a metro y medio de la portería.
Hasta el final del partido los grana han sufrido un ataque por tierra, mar y aire, un ataque y gol sin tregua, pero entre la buena actuación de la defensa y las paradas y salidas de Fuidias han logrado mantener el resultado.

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