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Escombros inmateriales | Camino Mendoza

Camino Mendoza

Como cantaba Raimon, quien pierde sus orígenes, pierde su identidad. Para hacer avanzar a Cambrils no hay que perder nuestra identidad. Para saber dónde vamos debemos poner en valor de dónde venimos.

Tomar decisiones políticas de acuerdo a un malentendido concepto de progreso cerrado a la historia y al territorio que nos rodea, puede hacer perder oportunidades y los elementos que configuran nuestra forma de ser.

Desgraciadamente en Cambrils tenemos una serie de ejemplos en forma de derribo. ¿Dónde quedan el Pósito de Pescadores, las balsas del puerto, los lavaderos de la villa o la antigua estación? Esperamos que no haya más.

Es necesario preservar aquellos edificios de arquitectura urbana que nos identifican y que nos recuerdan qué fuimos en un pasado. Edificios que suman valor y que nos permiten seguir creciendo y evolucionando hacia el futuro.

Los anteriores ejemplos se refieren a un patrimonio cultural material malogrado, pero tampoco podemos olvidar el patrimonio inmaterial.

Así, durante el mandato 2015-2019 creímos imprescindible conmemorar en 2016 los 200 años de la muerte del dr. Antoni de Gimbernat i Arbós en 2016. Y lo mismo hicimos con la celebración del Año Cardenal Vidal y Barraquer en 2018, con motivo del 150 aniversario del nacimiento y del 75 de la muerte. Había que difundir sus figuras como hijos ilustres que son del municipio y dedicarles un año para acercar a su persona, su trayectoria y la aportación social a las generaciones actuales.

No siempre coincide en que tenemos efemérides de este tipo por celebrar pero este año, el 2 de noviembre, se han cumplido 400 años de la Concordia entre Cambrils y Montbrió del Camp. Seguro que no todo el mundo conoce esta efeméride. Permita, pues, que le haga cinco céntimos:

Hasta el 4 de noviembre de 1622, el actual término municipal de Montbrió pertenecía a Cambrils. Tal como nos cuenta el historiador cambrilense Josep Salceda, “En aquel tiempo, 1553, Cambrils tenía 1.165 habitantes y Montbrió 250. Los años fueron pasando con trifulcas de toda clase hasta que, quizás muy cansada la gente de los dos pueblos de tanto incordio, llegaron a la conclusión de que sería mejor que cada uno de ellos. redactar la famosa concordia”.

A veces los hechos históricos no están suficientemente documentados. Pero en este caso existe el libro de de la Concordia, donde constan todos los detalles de la segregación de Montbrió de Cambrils.

Desde la alcaldía y el equipo de gobierno surgido en las últimas elecciones municipales, creemos que era un buen motivo para realizar una programación conjunta entre los Ayuntamientos de Cambrils y de Montbrió del Camp. Una programación cultural para poner en valor ese patrimonio que todavía existe y que hace 400 años nos unía, como pueden ser los mismos caminos o los molinos que están repartidos por ambos términos municipales.

La historia pasada también puede abrirnos posibilidades de futuro. Las posibilidades de una buena vecindad entre municipios deben cultivarse, estudiarse y aprovecharse para crecer como territorio. La historia y el patrimonio puede ser un buen medio. Así lo creo.

Por eso, en 2021 formamos un equipo técnico y político entre los dos ayuntamientos, proponiendo, mediante un convenio, la programación de toda una serie de actos a enmarcar dentro del llamado “Año de la Concordia: Cambrils y Montbrió del Camp”.

En una muestra más del desinterés por los temas culturales de Cambrils, el equipo de gobierno ha ignorado este convenio y ha rehuido a la coorganización de ningún tipo de acto para recordar la historia de nuestro pueblo.

Sentimos mucho que el actual alcalde y concejal de cultura, Sr. Oliver Klein Busquet, y su gobierno no hayan tenido ningún interés en contribuir a la celebración de los 400 años de la Concordia entre Cambrils y Montbrió.

Sería bueno que, como en casos recientes de destrucción de patrimonio material cambrilense, el actual gobierno municipal tuviera bien presentes estas palabras de Salvador Espriu: «No sólo debemos hacer memoria para no perder la identidad, sino para poder responder a la pregunta, ¿qué queremos ser?». Por lo visto, el alcalde Klein y su gobierno, no lo tienen claro.