De un tiempo a esta parte ponerse a ver el Telediario, porque se quiere estar al corriente de lo que ocurre, casi representa una penitencia, un castigo, una tortura. Parece que no pasa nada en el mundo que no sea una desgracia o una noticia desagradable.
Abrimos con un blog dedicado a explicar la actualidad de la política, necesaria y apasionante en sí, pero que cada día que pasa se hace más difícil de entender, de digerir y que, ideologías aparte, es totalmente imposible quedarte impasible y no indignarte… Tanto si las noticias son de aquí, de allá, o de 'aqullà'.

Xavier Guarque
Se puede seguir con las diferentes formas en las que ya se manifiesta el cambio climático, y que a base de los nombres de accidentes, más o menos naturales, hasta ahora desconocidos, pero que bruscamente hemos aprendido, nos avisa de que espabilamos en prepararnos y prevenirlos porque a partir de ahora los fenómenos extremos formarán parte de la habitual, a pesar de ello.
Sin dejar destensar el ambiente, entramos de lleno en las noticias del mundo, y nos acabamos de freír cuando vemos que parece estar en manos de un par de personajes que se han autoconcedido el derecho de reaccionar atacando, matando, destruyendo, perdiendo así toda razón, ante lo que consideran una provocación del vecino para hacerlo…
O de otro, menos salvaje pero igual de peligroso, que parece creerse el dueño del mundo y que puede manejarlo según sus gozos y excentricidades. Que se puede pelear con quien sea, sino con armas con aranceles, porque, con la excusa de “America first”, se cree que no necesita nada de nadie.
Y, entre unos y otros, sin que nadie se oponga frontalmente, se desquicia económicamente el mundo, se claudica ante la imposición de aumentar el gasto en armamento, dicen para defenderse, y se prolongan unas guerras, que realmente son invasiones, con unas imágenes inimaginables que todo el mundo mira, lo condena, pero que nadie es capaz de detener.
Parece que con la actualidad deportiva nos vamos a relajar, pero lo cierto es que en eso también ya se empieza a necesitar una muy buena predisposición para saber distinguir lo que se deporte del espectáculo y el negocio.
Suerte que acabamos con el tiempo y su pronóstico, y respiramos a fondo, porque si ha llovido, si llueve o si va a llover, o si va a hacer viento, o si va a hacer un calor que nos va a tostar, ya resulta más alcanzable para nuestro hígado y cerebro.
Si ya se sabe que lo que “viene” más a la audiencia es el desastre y el morbo, y que, por otro lado, no queremos que nos engañen, no queda otro que hacer el corazón fuerte y seguir ojos abiertos.
Xavier Guarque

Equipo de redacción




